¿Por qué crujen las articulaciones?
Esos «cliks» y chasquidos no son todos iguales. La ciencia divide los ruidos articulares en tres fenómenos principales:
Cavitación (el clásico chasquido de nudillos): Se produce en el líquido articular. Al separar la articulación de forma rápida, se forman y colapsan pequeñas burbujas de gas.
Roce de tendones o ligamentos: Al movernos, algunas estructuras blandas pueden «resbalar» o rozar de forma repetitiva sobre un relieve óseo.
Crepitación: Un sonido más áspero que ocurre cuando las superficies de la articulación están más irregulares.
La regla de oro: ¿Cuándo debes prestarle más atención?
La clave para saber si debes preocuparte no está en el volumen ni en la frecuencia del sonido, sino en la presencia de otros síntomas.
Sonido sin dolor: se debe a un fenómeno fisiológico benigno, no debes preocuparte
Sonido acompañado de dolor: posible patología subyacente. Deberías visitar a un profesional para una correcta valoración clínica.
Ojo con las rodillas: La presencia de crepitación repetitiva acompañada de molestia en la rodilla puede ser un signo temprano de desgaste articular (artrosis). Si el ruido va acompañado de dolor, hinchazón, rigidez o sensación de inestabilidad, es momento de consultar con un profesional de la salud.